Hola a todos, soy Mireia.
Hoy quiero hablaros de Valentino Privé, porque estos últimos días he notado que muchos tenéis dudas sobre cómo funciona este nuevo modelo de negocio. Y lo entiendo. Es algo nuevo en Córdoba, una forma diferente de trabajar dentro del sector, y como todo lo nuevo, al principio cuesta comprenderlo.
Hace 17 años, con Máximas Vibraciones, se creó una manera distinta de entender el masaje sensual en Córdoba. Un modelo propio, cuidado, discreto y con una filosofía muy marcada. Ahora, con Valentino Privé, nos está pasando algo parecido: estamos abriendo un camino nuevo, y es normal que haya preguntas, comparaciones y cierta confusión.
Pero quiero dejar algo claro desde el principio: Valentino Privé no funciona como Máximas Vibraciones, ni como otros centros que hayáis conocido hasta ahora.
Valentino Privé actúa como un punto de unión entre la acompañante y el cliente. Es decir, funciona como intermediario, como escaparate, como espacio de confianza y organización, pero cada acompañante conserva su independencia. Ellas eligen cómo trabajar, qué honorarios poner, qué horarios ofrecer, qué fotos subir, qué servicios aceptar y cómo quieren presentarse ante vosotros. Son creadoras absolutas de su propio trabajo.
Nosotras podemos orientar, sugerir, aconsejar, ayudar con la imagen, con la web, con la comunicación o con ciertos detalles profesionales, pero la última palabra siempre la tiene la acompañante. Si una chica decide ponerse unos honorarios más elevados que el resto, es su decisión. Si elige determinadas fotos para aparecer en su ficha, también. Si decide hacer una promoción puntual, lo mismo. Y si decide no hacerla, también hay que respetarlo.
Sé que a veces desde fuera se piensa: “La agencia debería obligar a esto” o “la agencia debería exigir aquello”. Pero nuestro sector no funciona como un trabajo convencional, y es importante entenderlo. Una trabajadora sexual no puede ser tratada como si estuviera en cualquier otro oficio donde se le impone cada movimiento. Ellas son libres en su trabajo, en su cuerpo, en su implicación y en sus límites.
Por supuesto, hay normas básicas que sí deben respetarse: si una acompañante confirma que viene a trabajar, debe cumplir; la higiene, la buena educación, la simpatía, la discreción y el respeto son imprescindibles. Eso forma parte de la seriedad de la agencia. Pero en cuestiones de implicación, química o intimidad, no se puede ni se debe obligar a nadie a llegar donde no desea llegar.
Creo que esto ya lo hemos comentado alguna vez: la implicación es muy subjetiva. Lo que para un cliente puede ser una implicación maravillosa, para otro puede parecer normal. Y eso no significa necesariamente que una chica sea mala profesional. Significa que cada persona tiene una forma distinta de vivir la experiencia, y que cada acompañante también tiene sus propios límites, su manera de estar y su forma de conectar.
Vosotros habláis muchas veces de química, de feeling, de conexión con una acompañante. Y sí, eso existe. Pero también existe para nosotras. Puede haber clientes con los que una se sienta más cómoda, más tranquila, más suelta, y otros con los que simplemente no fluya igual. Se dice mucho que una buena profesional debe ser exactamente igual con todos, pero la realidad humana no siempre funciona así. No podemos forzar a un ser humano a sentir, actuar o expresarse de una forma que no le nace. ¿No os parece?
También quiero aprovechar para contaros algo muy sencillo, pero que quizá muchos aún no sabéis. Si entráis en la web de Valentino Privé y pincháis en la foto principal de cada acompañante, se abre un abanico de imágenes y una descripción más completa de cada una. Allí podéis verlas en vestido de fiesta, con ropa de calle y también en bikini o bañador. La idea es que podáis conocer mejor su estilo, su cuerpo, su presencia y su manera de mostrarse.
Y aquí quiero ser muy clara: las fotos son reales. Pueden tener pequeños retoques, como suavizar la piel, corregir una luz poco favorecedora o quitar algún pequeño pliegue, pero son cuerpos reales, mujeres reales y fotografías pensadas para que podáis haceros una idea bastante fiel de cada una.
Ahora bien, las personas cambian. Una chica puede adelgazar, puede hacerse algún retoque estético, puede cambiar el pelo, mejorar su imagen o simplemente sentirse más segura con el tiempo. Y con esos cambios, también cambian sus fotos. Eso no es engañar a nadie. Es evolución. Es imagen. Es vida. A veces parece que siempre se piensa mal, y no todo tiene una intención oculta detrás.
Lo mismo ocurre con los nombres. Si una acompañante cambia su nombre profesional, no siempre hay un misterio extraño detrás. Muchas veces hay un problema de privacidad, una situación personal, un miedo o una necesidad de protegerse. Y os invito a pensarlo un momento desde su lugar: cambiarse el nombre también puede perjudicarla en su trabajo, porque pierde reconocimiento, pierde recorrido y puede despistar a clientes que ya la conocían. Nadie hace eso por capricho si no hay un motivo detrás.
Ponerse en el lugar del otro también es una forma de respeto.
Trabajar en este sector es mucho más complicado de lo que parece desde fuera. Aquí se juega la reputación, la vida personal, la pareja, la familia, los hijos, el futuro. Para muchos, esto puede parecer un entretenimiento, una curiosidad o un tema del que hablar. Para nosotras, para muchas de ellas, es el modo de llevar alimento a casa, de pagar un alquiler, de progresar, de cumplir objetivos y de construir una vida mejor.
Por eso la privacidad no es un detalle menor. La privacidad lo es todo.
A veces una simple frase dicha de más, un comentario sobre un tatuaje, una característica física, una pista innecesaria o una información compartida donde no corresponde puede hacer muchísimo daño. Puede hacer que una chica deje de trabajar, que desaparezca, que tenga miedo o que pierda una oportunidad que necesitaba. Y luego, muchas veces, son los mismos clientes los que preguntan por qué se ha ido o piden que vuelva.
Hay que reflexionar sobre esto.
Si vosotros buscáis discreción, también debéis ofrecerla. Si queréis ser respetados, también debéis respetar. No se puede pedir intimidad, confianza y trato cuidado, y luego jugar con la privacidad de una mujer por ego, por presumir o por ser “el primero” en contar algo.
A veces parece que se disfruta más de demostrar que se sabe algo que del momento vivido. Y eso, sinceramente, debería hacernos pensar.
Valentino Privé nace con mucha ilusión, con muchísimo trabajo detrás y con la intención de ofrecer en Córdoba algo distinto: una agencia elegante, cuidada, respetuosa y adaptada a una nueva forma de entender el acompañamiento. Pero para que funcione bien, necesitamos que también vosotros entendáis sus bases: independencia, discreción, libertad, respeto y confianza.
Las acompañantes no son productos de catálogo. Son mujeres con historia, con límites, con miedos, con sueños y con decisiones propias. Y si queremos disfrutar de una experiencia bonita, madura y realmente especial, el primer paso es mirar con un poco más de humanidad.
Gracias a todos los que preguntáis con respeto, a los que queréis entender antes de juzgar y a los que seguís acompañándonos en este nuevo camino.
Con cariño,
Mireia 💋
🌐 Web Valentino Privé: www.valentinoprive.com
📢 Telegram Valentino Privé: @valentinoprivecordoba
🌐 Web Máximas Vibraciones: www.maximasvibraciones.com
📝 Blog: www.maximasintima.com
📢 Canal oficial de Telegram: https://t.me/maximasvibracionesinfo
