Un febrero que nos ha hecho pensar (y agradecer)

Un febrero que nos ha hecho pensar (y agradecer)

Hola a todos, soy Mireia. Hacía tiempo que no me sentaba a escribir con calma, y creo que este mes de febrero que acabamos de dejar atrás lo merece. Ha sido un mes formidable: lleno de promociones, de movimiento, de muchísimas visitas nuevas y también de clientes de siempre que han vuelto y nos han sacado más de una sonrisa.

Ha sido un febrero intenso de nuevas incorporaciones y re-incorporaciones, chicas a las que he tenido el placer de formar con muchísimo cariño. Muchos de vosotros veis en la web que entran caras nuevas, pero lo que no se ve es el largo camino que hay detrás de cada uno de esos nombres: formarlas, orientarlas, acompañarlas y sostenerlas con todos los miedos que traen consigo. No, no es fácil. Ni para ellas, ni para quienes estamos al frente.

Muchas veces me decís algo así como:
Mireia, quiero una chica joven, guapa y brutalmente implicada”.
Y ojalá fuera tan simple como pedirlo y ya. La realidad es que hay chicas que tienen una implicación muy natural, con una sensualidad innata y una forma de entregarse en el masaje que parece que lo han hecho toda la vida. Pero muchísimas otras llegan con miedos, inseguridades y muchas ganas de aprender. Y es imposible que con 20 años todas tengan exactamente lo que uno imagina en su cabeza.

El tiempo nos ayuda a todas: a soltarnos, a probar cosas nuevas, a entender los límites propios y ajenos, a dejar de vivir con la sensación de que todo lo que hacemos va a ser juzgado. Eso es algo que muchas veces no se tiene en cuenta: lo que sienten por dentro solo lo saben ellas. Las dudas, los nervios, el “¿lo estaré haciendo bien?”, el miedo a fallar.

Por eso, cuando a veces me paro a leer ciertas cosas que se escriben por ahí, se nos parte el corazón. Porque, ¿por qué juzgar tan duro a alguien que apenas tiene 20 años y que quizá está viviendo su primera o segunda experiencia en este mundo? ¿De verdad, por una sola sesión, por una hora de su vida, merece que se le cierren todas las puertas si ella quiere mejorar, aprender y crecer en este trabajo?

Besar, implicarse, ofrecer lo mejor de una misma no es fácil. No somos máquinas que se encienden y se apagan. Somos personas. Cuesta… hasta que deja de costar. Y el principio, por naturaleza, es más inseguro, más torpe, más frágil. Eso no significa que esa chica no pueda, con tiempo y buena guía, convertirse en una grandísima profesional.

Educar en este sector es arduo. No se trata solo de enseñar un masaje. Es algo tan aparentemente simple (y que no lo es) como ayudarles a elegir la ropa interior adecuada, el maquillaje, los zapatos, la forma de hablar, el tono de voz, el protocolo, cómo recibir al cliente, cómo despedirle… Además de todo lo que ofrece con su cuerpo, está lo que transmite con la mirada, con la actitud, con su manera de estar.

Muchos buscáis “niñas de 20 años perfectas”, pero la perfección no existe. Hay personas más maduras, otras más inocentes, unas que escuchan y aprenden rápido, y otras que necesitan más tiempo. Y no por eso debemos cerrarle la puerta a alguien que quiere crecer en este sector y mejorar cada día.

Las chicas nuevas que están aquí preguntan todos los días cómo mejorar: qué ropa comprarse, qué lencería les favorece, qué perfume usar, cómo ir más elegantes, cómo ser más sensuales sin perder su esencia. Cosas que desde fuera pueden parecer básicas… pero en este trabajo nada es básico, todo se aprende.

Y no hablo solo de las jóvenes. También están las más mayores: algunas casadas, otras con pareja, otras con hijos. A veces se juzgan muy rápido las “faltas de asistencia”, pero detrás puede haber una gripe suya, un hijo enfermo, una madre mayor que necesita ayuda, un familiar con un problema serio. Muchas salen de un futón y se van directas a seguir con la casa, los niños, las compras, la vida. Somos personas, con responsabilidades y preocupaciones, exactamente igual que todos vosotros.

Una de las cosas buenas de este trabajo es que les permite conciliar y vivir, con horarios rotativos, flexibilidad y, sí, una buena remuneración cuando todo se hace bien. Pero eso no significa que no haya esfuerzo, cansancio ni días complicados. Sencillamente, es otra forma de trabajar.

A veces se espera de nosotras una perfección inalcanzable. Se nos mira con lupa, pero pocas veces se tiene en cuenta que somos tan humanas como los clientes que nos buscan.

Y enlazo con algo que me habéis preguntado mucho, sobre todo en esta última semana:
Mireia, ¿las masajistas hacen lo que quieren dentro del gabinete?

La respuesta es clara: las masajistas deciden hasta dónde quieren llegar.
Si vosotros no nos contáis que habéis tenido un problema o un conflicto con alguna, nosotras no lo sabemos. No tenemos cámaras ni queremos tenerlas; no estamos vigilando lo que ocurre dentro. Ellas son libres de ofrecer el nivel de implicación que deseen, siempre dentro del respeto y de sus propios límites. Esa es la premisa fundamental desde que entran a trabajar: nadie está obligada a nada.

La implicación, además, es muy subjetiva. Lo que para una persona puede ser “poca implicación”, para otra puede ser más que suficiente. Y al revés. Cada cliente tiene expectativas distintas, cada chica tiene un estilo diferente y, en medio, intentamos ajustar y acompañar lo máximo posible.

Lo que sí quiero que tengáis muy claro es que en nuestro centro se paga por la hora, no por el número de veces que culmináis. Pagáis por un tiempo, por una experiencia, por una energía, por una compañía. No funcionamos como los clubes donde, cuando terminas, se acabó todo. Aquí la idea es que os sintáis cuidados, relajados, escuchados… casi como si estuvierais con una novia: hablar, reír, mimar, dejar que la mente desconecte un rato.

A veces se encuentran con preguntas muy personales que responden con una sonrisa, o que sortean como pueden para seguir haciendo su trabajo lo mejor posible. Queda muy feo indagar en la vida del otro, especialmente cuando se hace con picardía o con intención de sacar información que no viene al caso, más aún si se trata de una chica joven que todavía está aprendiendo a manejar este entorno.

Buscáis implicación, cercanía, conexión… y es lógico. Pero también os pedimos algo a cambio: respeto. Respeto hacia su historia, hacia su ritmo, hacia sus límites, hacia sus miedos y hacia sus ganas de mejorar.

Este febrero ha sido precioso: lleno de visitas nuevas, de reencuentros, de promociones que han tenido una acogida increíble y de mucho aprendizaje para todas. Detrás de cada nueva foto en la web, detrás de cada nombre que aparece, hay horas de formación, de conversación, de cuidado y de acompañamiento.

Gracias, de corazón, a quienes lo veis, a quienes lo valoráis, a quienes nos escribís con sugerencias desde el respeto y a quienes seguís confiando en esta casa. Seguimos creciendo, seguimos formando nuevas pieles y, sobre todo, seguimos intentando que cada vez que crucéis nuestra puerta sintáis que, durante una hora, el mundo se vuelve un poco más amable.

Con cariño,
Mireia 💋


📞 Teléfono principal: 650 967 117
📞 Teléfono adicional: 680 758 507
💬 WhatsApp: 616 627 649
📢 Canal oficial de Telegram: https://t.me/maximasvibracionesinfo

🌐 Web Máximas Vibraciones: www.maximasvibraciones.com
📝 Blog: www.maximasintima.com

🌐 Web Valentino Privé: www.valentinoprive.com
📢 Telegram Valentino Privé: @valentinoprivecordoba